La expresión cotidiana “una imagen vale más que mil palabras” cobra un valor extraordinario cuando la aplicamos en el ámbito educativo. Los últimos avances neurológicos afirman sin reserva alguna que los estímulos visuales ayudan a nuestros niños y jóvenes -habituados a ellos como ninguna generación anterior- a establecer conexiones neuronales que estimulan la curiosidad y la motivación, y facilitan la comprensión y la asimilación de aquello que leen, analizan o estudian.

Estas evidencias nos impulsaron hace dos años a utilizar en nuestro colegio, paulatina y sistemáticamente, la destreza pedagógica denominada visual thinking -pensamiento visual, en castellano-, caracterizada por el uso de atractivos símbolos e imágenes que representen distintos tipos de contenidos curriculares y propicien que los alumnos deduzcan qué ideas proyectan; ese proceso de inferencia favorece que el aprendizaje sea considerablemente significativo.


Empezamos, al desarrollar algunos recursos didácticos, ilustrando sus contenidos con distintos elementos visuales; una vez trabajada la información verbal los chicos habían de centrarse en las imágenes y discernir qué conceptos representaban y cómo lo hacían. Continuamos con la creación de viñetas a modo de cómics, en las que la información textual se complementa y cobra vida a partir de visualizaciones de personajes, lugares y acciones; en este caso los alumnos se adentran en los contenidos a través de los mensajes escritos y las imágenes al unísono.

Los óptimos resultados de ambas dinámicas nos animaron a generar, en la asignatura de Historia, pinturas digitales que recogían aspectos clave de una época determinada y supuestamente habían sido creadas contemporáneamente o posteriormente al producirse importantes hallazgos en relación a las mismas. Ahora el proceso de trabajo de los alumnos es inverso: empiezan observando los cuadros con atención y pensando qué detalles pueden esconder datos relevantes sobre la etapa histórica en cuestión para después investigar sobre ella y finalizar conectando la información obtenida con los elementos de la pintura seleccionados al principio. También en esta actividad los grados de motivación por las tareas propuestas y de alcance de objetivos fueron altamente satisfactorios.

Nació así la ilusión por un proyecto de museo virtual de cuyas paredes colgaran obras pictóricas centradas en las diferentes épocas de la Historia, y, en menor medida, en manifestaciones artísticas propias de ellas. Tras un verano de intenso y apasionante trabajo el Museo del Colegio es ya una realidad con casi una treintena de creaciones, a las que se irán uniendo más de manera progresiva; unas y otras ofrecerán a nuestros alumnos, a partir de este curso escolar recién iniciado, la oportunidad de viajar en el tiempo para aprender siguiendo una metodología innovadora y sentirse inspirados, por qué no, a crear las suyas. Si visitáis la sección del museo en este blog, tendréis la oportunidad de contemplar y disfrutar su colección. ¡Esperamos que os guste!

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