A veces nos preguntamos cómo habría sido nuestra vida si hubiésemos tomado una decisión diferente o elegido un camino distinto en un momento dado del pasado; incluso, cuando atravesamos una situación delicada o difícil, la pregunta se viste de arrepentimiento al no haber elegido aquella otra posibilidad.

Este verano he tenido la suerte de leer y disfrutar una obra de ficción que nos hace reflexionar precisamente sobre todo ello, The Midnight Library, «La Biblioteca de Medianoche» en español, del escritor británico Matt Haig. En ella una chica joven, Nora Seed, cansada de que su vida sea un cúmulo de desastres y harta de luchar por que se cumpla al menos uno de sus sueños, decide poner fin a ella tomándose un bote de somníferos. Sin embargo, antes de que se produzca su fallecimiento definitivo y en pleno estado de inconsciencia, aparece en una biblioteca infinita, poblada de pasillos interminables con estanterías repletas de libros sin títulos. Allí la recibe Mrs Elm, la antigua bibliotecaria de su colegio, con quien compartió una hermosa amistad en sus años de estudio.

Mrs Elm le dice que cada uno de esos libros atesora una de las posibles vidas que Nora habría tenido de haber cambiado las decisiones que tomó. Tan solo con abrirlos las habitará, y si, al hacerlo, cree que en alguna se siente plenamente realizada, con desearlo de todo corazón, permanecerá en ella y no morirá. A partir de ahí Nora viaja a muchas vidas diversas, buscando en cada caso algo o a alguien que se arrepentía de haber dejado escapar en su vida real, y que -pensaba ella- traería consigo la tan anhelada felicidad.

En esas otras posibles vidas también suceden hechos que le causan gran dolor y sufrimiento, y que la llevan a no querer quedarse en ninguna. No obstante, en los trayectos que realiza, Nora va descubriendo paulatinamente la verdadera esencia, y el regalo único, de la vida, con sus luces y sombras. Y así, cuando todo parece acabar, sus deseos de vivir son tan grandes que logra aguantar los efectos nocivos de los medicamentos que ingirió, consigue salir a la calle y pedir ayuda. Ya en el hospital, fuera de peligro, Nora se muestra ilusionada por poder acoger, y abrazar, todo y a todos los que hacen que su vida, aunque completamente normal, sea maravillosa; como Mrs Elm, quien ya mayor vive en una residencia, y que a partir de entonces recibirá la visita diaria de Nora para retomar las partidas de ajedrez que solían jugar años atrás en la biblioteca del colegio.

Me ha encantado el mensaje que transmite el autor en este inspirador libro, invitándonos a valorar y disfrutar la vida que tenemos, apreciándola como el tesoro más especial. Os animo a que también vosotros lo leáis y permitáis, como ha sido mi caso, que Mrs Elm y Nora os alimenten el alma.

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