Estamos en puertas de un nuevo Halloween y este año, a causa de la difícil situación en la que nos encontramos, se celebrará de forma distinta a la habitual. Aunque se ha convertido en una popular festividad en el calendario otoñal, hay quienes la consideran una no muy buena influencia de la cultura estadounidense recibida a través de películas, series de televisión o dibujos animados. Sin embargo su origen apunta en una dirección contraria a la que a priori se podría intuir; ¿os gustaría conocerlo?

El actual término inglés Halloween es una evolución de la expresión Hallows’ een, formada por “hallows”, que significa santos, más “een”, apócope de “even”, que es tarde-noche, la última parte del día. Es decir, la palabra Halloween es, etimológicamente, la tarde-noche anterior al día de Todos Los Santos; de hecho el propio Diccionario de Oxford la define así, the eve of All Saints’ Day, lo que nos muestra que está íntimamente ligada a la celebración cristiana del día 1 de Noviembre.

Ello se debe a que los inicios de Halloween se sitúan en los ritos y las tradiciones de los pueblos celtas -católicos practicantes- en Irlanda y Escocia, quienes desde el siglo XVI, al terminar Octubre, celebraban con una fiesta el final de la mitad estival del año y el epílogo de la recogida de las cosechas; tenía lugar justo antes de que comenzara la mitad invernal, que para ellos era la estación oscura, al estar marcada por días muy cortos y noches larguísimas. El tránsito de una parte del año a otra, coincidiendo con los días de Todos los Santos y de los Difuntos, los llevaba a pensar que era la ocasión en la que, por unas horas, la separación entre el mundo real y el del más allá apenas existía, propiciando la visita de espíritus buenos y malos. Ante el temor que sentían hacia los segundos, se ponían trajes y máscaras que les permitieran aparentar que también ellos lo eran y pasar así desapercibidos si se cruzaban con los verdaderos.

Desde mediados del siglo XIX se produjeron las grandes migraciones irlandesas hacia Estados Unidos; sus profundos valores religiosos constituyeron el apoyo primordial con el que decenas de miles de personas abandonaron su tierra y atravesaron el océano con la esperanza de hallar un futuro mejor para ellos y sus descendientes. No es extraño que, ya desde su llegada, la fe cristiana impregnara todos los aspectos de la nueva vida que habían iniciado. Entre otras celebraciones, Halloween quedó completamente arraigado y evolucionó hasta convertirse en la festividad que hoy conocemos, en la que los espíritus malos tan temidos por los celtas son ahora niños disfrazados, llamando a las puertas de las casas para recibir caramelos, dulces o galletas bajo la amenaza de asustar a quienes no se los den con la popular expresión trick or treat 👻. Wishing y’all a very…

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